Hijos ancla: cuando el amor se vuelve carga

A veces sin querer, los padres atan a sus hijos con frases como:
🗣️ "Vos te vas a quedar conmigo."
🗣️ "Vas a cuidar de mí cuando sea viejo."
🗣️ "No te vas a casar, sos mi compañía."
🗣️ "Tenés que hacer feliz a tu mamá."
Y así nacen los hijos ancla.
Los que no se van.
Los que no avanzan.
Los que se sienten culpables por elegir su propia vida.
¿Te pasa esto?
⚓ Vivís en la casa familiar aunque querés irte.
⚓ Sentís que no podés tener pareja.
⚓ Te duele el cuerpo cada vez que planeás algo lejos de tus padres.
⚓ Sentís que tenés que cuidar, sostener, acompañar… aunque no querés.
Entonces sí: sos un hijo ancla.
¿Y cómo se suelta?
Si sos madre o padre, podés mirar a tu hijo y decirle:
💬 "Te libero de mí."
💬 "No sos responsable de mi vejez."
💬 "No tenés que llenar mis vacíos."
💬 "Te libero de mis palabras."
Y si sos hijo o hija, recordá esto:
✨ Podés amar sin cargar.
✨ Podés acompañar sin quedarte.
✨ Podés ayudar sin dejar de vivir tu vida.
La libertad de irse también es amor.
Los hijos no son bastones.
No son sucesores.
No son propiedad.
Son alas.
Son caminos.
Son vida propia.
