No regales tus perlas a quien no sabe valorarlas.

Los estoicos ya lo decían: gastar energía en quien no puede apreciarla es como tirar perlas a los cerdos.
Lo mismo pasa con tu tiempo, tus palabras y tu esfuerzo: no todos tienen la disposición de recibirlos con gratitud o comprensión.
Séneca lo resumió perfecto: "No es que tengamos poco tiempo, es que desperdiciamos mucho."
La verdadera sabiduría no está en convencer a todo el mundo, sino en elegir con cuidado a quién le entregás tu atención.
👉 No entregues tu calma a quien se alimenta del caos.
👉 No des tu lealtad a quien juega con la traición.
👉 No regales tu paz a quien solo quiere arrastrarte al barro.
Tus perlas son tu vida misma: tu amor, tus consejos, tu tiempo, tu energía, tu sabiduría.
Cuídalas.
Ponelas en manos de quien realmente las sepa honrar.
